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Cuentos Clásicos Infantiles.         Página 1



Caperucita Roja

Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubiera dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo, que le quedaba tan bien que ella nunca quería usar otra cosa, así que la empezaron a llamar "Caperucita Roja".



Un día su madre le dijo,

-"Ven, Caperucita, aquí tengo unas flores, un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que esta enfermita y débil y esto le ayudará. Vete ahora temprano, antes de que caliente el día, y en el camino, camina tranquila y con cuidado, no te apartes de la ruta, no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para tu abuelita. Y cuando entres a su dormitorio no olvides decirle, "Buenos días", ah, y no andes curioseando por todo el aposento."-
- "No te preocupes, haré bien todo"-, dijo Caperucita, y tomó las cosas y se despidió cariñosamente.

La abuelita vivía en el bosque, como a un kilómetro de su casa. Y no más había entrado Caperucita en el bosque, siempre dentro del sendero, cuando se encontró con un lobo. Caperucita no sabía que esa creatura pudiera hacer algún daño, y no tuvo ningún temor hacia él.

-"Buenos días, Caperucita".- dijo el lobo.

-"Buenos días, amable lobo".-

-"¿Adonde vas tan temprano, Caperucita?".-

-"A casa de mi abuelita".-

-"¿Y qué llevas en esa canasta?".-

-"Pastel y vino. Ayer fue día de hornear, así que mi pobre abuelita enferma va a tener algo bueno para fortalecerse".-

-"¿Y adonde vive tu abuelita, Caperucita?".-

-"Como a medio kilómetro más adentro en el bosque. Su casa está bajo tres grandes robles, al lado de unos avellanos. Seguramente ya los habrás visto"-, contestó inocentemente Caperucita.

El lobo se dijo en silencio a sí mismo, -"¡Qué creatura tan tierna! qué buen bocadito - y será más sabroso que esa viejita.- Así que debo actuar con delicadeza para obtener a ambas fácilmente."-

Entonces acompañó a Caperucita un pequeño tramo del camino y luego le dijo,
-" Mira Caperucita, que lindas flores se ven por allá, ¿por qué no vas y recoges algunas? Y yo creo también que no te has dado cuenta de lo dulce que cantan los pajaritos. Es que vas tan apurada en el camino como si fueras para la escuela, mientras que todo el bosque está lleno de maravillas."-

Caperucita levantó sus ojos, y cuando vio los rayos del sol danzando aquí y allá entre los árboles, y vio las bellas flores y el canto de los pájaros, pensó, "Supongo que podría llevarle otras de estas flores frescas a mi abuelita y que le encantarán. Además, aún es muy temprano y no habrá problema si me atraso un poquito, siempre llegaré a buena hora". Y así, ella se salió del camino y se fue a cortar flores. Y cuando cortaba una, veía otra más bonita, y otra y otra, y sin darse cuenta se fue adentrando en el bosque.

Mientras tanto el lobo aprovechó el tiempo y corrió directo a la casa de la abuelita y tocó a la puerta.





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