Lista de libros
Ir a la página


El caso de la doncella perfecta. Agatha Christie.         Página 2



-¿Y esta vez ha sido al contrario? -preguntó la señorita Marple con sequedad.


-Sí, señora. Y eso ha disgustado terriblemente a Gladdie.


La señorita Marple pareció algo sorprendida. La impresión que tenía de Gladdie, que alguna vez viera tomando el té en la cocina en sus «días libres», era la de una joven robusta y alegre, de temperamento despreocupado.



Edna proseguía:



-¿Sabe usted, señorita? Ocurrió por lo que insinuó la señorita Skinner.


-¿Qué es lo que insinuó la señorita Skinner? -preguntó la señorita Marple con paciencia.



Esta vez Edna la puso al corriente de todas las noticias.



-¡Oh, señora! Fue un golpe terrible para Gladdie. Desapareció uno de los broches de la señorita Emilia y, claro, a nadie le gusta que ocurra una cosa semejante; es muy desagradable, señora. Y Gladdie les ayudó a buscar por todas partes y la señorita Lavinia dijo que iba a llamar a la policía y entonces apareció caído en la parte de atrás de un cajón del tocador, y Gladdie se alegró mucho.


»Y al día siguiente, cuando Gladdie rompió un plato, la señorita Lavinia le dijo que estaba despedida y que le pagaría el sueldo de un mes. Y lo que Gladdie siente es que no pudo ser por haber roto el plato, sino que la señorita Lavinia lo tomó como pretexto para despedirla, cuando el verdadero motivo fue la desaparición del broche, ya que debió pensar que lo había devuelto al oír que iban a llamar a la policía, y eso no es posible, pues Gladdie nunca haría una cosa así. Y ahora circulará la noticia y eso es algo muy serio para una chica, como ya sabe la señora.


La señorita Marple asintió. A pesar de no sentir ninguna simpatía especial por la robusta Gladdie, estaba completamente segura de la honradez de la muchacha y de lo mucho que debía haberla trastornado aquel suceso.



-Señora -siguió Edna-, ¿no podría hacer algo por ella? Gladdie está en un momento difícil.



-Dígale que no sea tonta -repuso la señorita Marple-. Si ella no cogió el broche... de lo cual estoy segura.., no tiene motivos para inquietarse.



-Pero se sabrá por ahí -repuso Edna con desmayo.





Página anterior | Página siguiente